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Pistola de masaje: elegir bien y usarla bien
Una pistola de masaje trabaja por percusión: un cabezal va y viene rápidamente contra el músculo, a varios miles de golpes por minuto. El efecto es mecánico y local, comparable a un masaje manual firme, pero que uno mismo dosifica y puede aplicarse solo.
Potencia y amplitud
Dos cifras cuentan más que las demás. La amplitud, a menudo entre 6 y 12 mm, indica hasta dónde se hunde el cabezal: más allá de 10 mm se habla de trabajo profundo, reservado a las grandes masas musculares como los muslos o los glúteos. La velocidad, indicada en golpes por minuto, se regula por niveles; las velocidades bajas convienen al calentamiento y a las zonas sensibles, las altas al después del esfuerzo.
Los cabezales incluidos
La bola redonda cubre los grandes músculos, el cabezal plano alisa una zona amplia, el cabezal en U enmarca la columna sin golpearla, la punta apunta a un punto de tensión preciso. Un cabezal de espuma más blando acompaña a veces las zonas finas.
Compacta, de largo alcance o profesional
Una mini pistola cabe en una bolsa de deporte y basta para las pantorrillas y los antebrazos. Un modelo de mango largo permite alcanzar solo la parte alta y media de la espalda. Un modelo profesional ofrece más par y una batería de mayor autonomía, a cambio del peso.
Cómo utilizarla
Pase lentamente sobre el músculo, de uno a dos minutos por zona, sin insistir más de unos segundos en el mismo sitio. Quédese en la masa muscular: nada de huesos, articulaciones, columna vertebral ni lateral del cuello. Si la sensación se vuelve dolorosa, baje la velocidad o cambie de cabezal. Son aparatos de confort y recuperación, no dispositivos médicos; en caso de lesión o dolor persistente, consulte a un profesional de la salud.





















